5 Errores del nuevo marketing para profesionales analógicos en proceso de transformación
Ufff que resulta complejo para todos los que rondamos la cuarentena o cincuentena incluso para aquellos que están en los 35, entender los nuevos paradigmas asociados a la cultura empresarial.
Todo ha cambiado, cambia la forma en la que accedemos a la información y en la que nos comunicamos y, a parir de ahí, una vorágine de cambios se nos presenta como el nuevo ABC de los negocios.
No, no es fácil entender la nueva forma de construir una empresa, su nuevo significado, sus responsabilidades adquiridas y su nueva relación con un cliente que hoy, está presente y activo en los procesos de brainstorming.
Y es precisamente por la comprensión – desde el tuétano- de la complejidad que encierra entender los profundos cambios experimentados que nos adentramos en los principales errores de interpretación del nuevo marketing que experimentan marcas analógicas en proceso de transformación a su vertiente más social.
Marketing y estrategia, juntos pero no revueltos. Cuando se nos pide una estrategia de empresa se nos solicita que analicemos el mercado, nuestra competencia y su valor agregado. SE nos pide también que definamos nuestros objetivos y el horizonte temporal del que disponemos para lograrlos. El marketing, es la forma de lograr el cumplimiento de nuestra estrategia de empresa.
Valor agregado y acciones eficientes, cuidado con la confusión. Pongamos un ejemplo conocido, ¿os acordáis en la oficina que siempre había alguno que nunca hacía nada y de pronto, se ponía a cumplir con su obligación y todo el mundo destacaba lo bien que hacía las cosas?… en la red existe una confusión para las marcas que tienden a pensar que hacer las cosas bien, es suficiente para tener un valor diferenciador. Muy por el contrario, hacer las cosas bien es el camino hacia la integración de los talentos que participan en el crecimiento de nuestra marca, el valor diferenciador es la fortaleza que se deriva de esa unión de naturalezas genuinas.
Innovación, eje central de la nueva empresa. Complejo sin duda, atrás quedan los modelos basados en estructuras repetitivas y carentes de valor, atrás quedan los organigramas verticales en los que el acceso a la información era quien diferenciaba cargos y jerarquías, hoy la empresa es una unión de talentos quienes de forma horizontal comparten la misma información y se unen en la búsqueda del mensaje que impacta en las emociones ajenas, y lograr ese nivel de empatía con las personas, no nos resulta muy fácil.
Cuidado, crecimiento no es facturación. Este es otro gran error, un poco provocado por la delicada situación actual en la que la liquidez o mejor dicho, la ausencia de ella, es una constate y, un poco como reminiscencias de ciclos pasados. El crecimiento no es sólo tener una estrategia o perseguir un aumento de nuestras facturas. Debemos pensar que hoy, la influencia es quien nos acerca al ROI.
Dejarse llevar por las estadísticas y las tendencias. Está bien… muy bien conocerlas, en ellas hay información de relevancia sobre nuestro público objetivo y el mercado que buscamos conquistar, sin embargo no poderoso olvidar que hoy, es en los detalles donde subyacen las oportunidades, no desperdiciemos un avance por pequeño que sea atraídos por el olor del dinero.
Finalmente, aceptemos que las estrategias de empresa siguen siendo un desafío mucho más complejo para las marcas de lo que lo es el marketing.
De igual forma tenemos que crear nuestra hoja de ruta sólo que ésta vez, el crecimiento sólo será posible cuando comencemos a “enamorar” a nuestros clientes, internos y externos.
¡El mundo digital llegó para quedarse, hay que cambiar el chip!
Carolina Velasco







