Muchas pequeñas redes o pocas grandes que los contenten a todos


Nos van a permitir los lectores la pequeña licencia de jugar en el titulo de este artículo con una de las celebérrimas frases de la mundialmente conocida saga de Tolkien, pero,  sentido del humor al margen, la frase bien pudiera tener un sentido real en cuanto al asentamiento definitivo de los modelos de redes sociales hacia los que caminamos. La implantación de las redes sociales, llamémosles, generalistas, no solo está fuera de duda en cuanto al éxito de las mismas entre los usuarios sino que, por ejemplo, asistimos en estos días a debates muy profundos acerca de su capacidad de influencia global que se ver reflejada en el porcentaje de responsabilidad en cuanto a canal de transmisión de ideas que estas redes tienen en los movimientos sociales tan importantes que hemos contemplado en diversos países del norte de África.

Están aquí, se van a quedar y cada día son más importantes en todos los órdenes de nuestras vidas, este es un hecho innegable. En artículos anteriores especulábamos sobre las posibles bases de futuro que las redes sociales podrían utilizar en su avance y lo hacíamos desde la perspectiva de las propias redes entendidas como herramientas, de la evolución de las herramientas. Sin embargo llegábamos a conclusiones compartidas generalmente por la comunidad de Internet que el proceso evolutivo de las redes sociales dependía tanto de los propios usuarios como de los avances tecnológicos que permitieran la implementación de nuevas utilidades.

No hace falta más que comprobar las cifras que actualmente ya se mueven alrededor de las grandes redes sociales para entender que ese último camino, el del desarrollo de nuevas implementaciones, será efectivo y dispondremos cada vez en mayor medida de utilidades con más profundidad y eficacia. Sin embargo una mirada reposada sobre la red nos permite descubrir una cierta tendencia que, está por ver, si constituye solo un reflejo participativo de las redes generalistas o si la opción de “todo sobre todo” a la que estas redes tienden fomenta a su vez la necesidad de entornos más reducidos pero a la vez más especializados en los que los usuarios parten de conocimientos, experiencias o ideas comunes más profundas sobre elementos determinados de las que pueden recibir o aportar en las redes de éxito actuales.

Un vistazo rápido a la red, como decíamos, nos permitirá descubrir la proliferación en la propuesta de redes sociales, digamos, temáticas, agrupadas bajo señas de identidad determinada, ideas, productos, localizaciones geográficas y que pueden ir desde la súper especialización en temas concretos hasta lo casi esperpéntico en cuanto a contenidos. Redes que comparten aficiones por mascotas determinadas, que comparten debilidad por las películas de zombis o por el mundo paranormal, conviven con espacios médicos de alta cualificación o redes de discusión filosófica, entre multitud de ellas. No conviene conceder importancia pasajera a este fenómeno.

La experiencia nos ha enseñado que el uso de la red por parte del usuario es el punto clave en la evolución de la misma y por tanto la contemplación y comprensión de estos fenómenos necesariamente nos ha de llevar a reflexiones. Si aceptamos que el usuario de Internet como comunidad es un entorno complejo, múltiple y diverso, debemos aceptar que la posibilidad de que las redes sociales generalistas no llenen la necesidad total de la comunicación en red de la comunidad no solo existe sino que resulte probablemente grande. En esta aceptación la utilidad de las redes sociales temáticas puede, al menos a primera vista, estar no solo justificada, sino que también avalada en cuanto a proyección de futuro.

Las redes sociales generalistas respondiendo a su carácter de entorno masivo de comunicación y a pesar de lo evidente de su influencia y capacidad, puede mostrar lentitud en las respuestas a necesidades más concretas y especificas de los usuarios que justifiquen el uso de no solo un modelo de red sino todos aquellos que cubran sus necesidades de comunicación en Internet. Obviamente queda por ver no solo la utilidad real de las redes temáticas actuales sino su evolución, es cierto que la súper especialización en los contenidos de cualquier canal de comunicación hace que los mismos tengan que mantener una tensión constante en lo ofertado si no quieren reducirse a entornos marginales. Sin embargo desde luego como proceso evolutivo de algo tan vivo como resultan las redes sociales, la especialización de las mismas aparece como un fenómeno interesante y a tener en cuenta.

Nuria Sánchez
Consultoría Web


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